Todos los depósitos en bancos argentinos están cubiertos por un seguro que devuelve tu dinero si la entidad deja de funcionar. Hoy la cobertura llega a $50.000.000 por persona, por cuenta y por depósito. Es la razón por la que, dentro de ese monto, poner tu plazo fijo en un banco chico o en uno grande tiene el mismo riesgo.
Cómo funciona
Después de las crisis en las que el Estado tuvo que devolver depósitos con fondos públicos, se creó el Fondo de Garantía de los Depósitos (Ley 24.485). No lo financia el Estado: lo financian los propios bancos con aportes mensuales, y lo administra SEDESA.
Si al BCRA le revoca la autorización para funcionar a una entidad, SEDESA devuelve a cada depositante lo que tenía, hasta el tope. La cobertura incluye el capital y también los intereses devengados hasta la fecha de la revocación, además de las actualizaciones por CER en los depósitos UVA.
Qué depósitos cubre
- Plazos fijos, en pesos y en moneda extranjera
- Cajas de ahorro y cuentas corrientes
- Cuentas sueldo y de la seguridad social
- Inversiones a plazo y saldos inmovilizados de esas cuentas
Qué queda afuera
La exclusión más importante para quien hace plazos fijos es la de las tasas por encima de la tasa de referencia que publica el BCRA. Si una entidad te ofrece un rendimiento muy por arriba del mercado, ese depósito puede quedar fuera de la garantía: es justamente el mecanismo que evita que los bancos capten fondos ofreciendo tasas insostenibles con el respaldo del seguro.
Podés consultar el valor vigente en la tasa de referencia del BCRA. Las tasas que publicamos en el ranking están dentro de los valores normales del mercado.
También quedan excluidos los depósitos a nombre de otras entidades financieras y los que tengan algún beneficio adicional por fuera de la tasa.
Si tenés más que el tope
El límite es por persona y por entidad, así que repartir el capital entre dos o más bancos multiplica la cobertura. Con $50.000.000 de tope, un capital de $100.000.000 queda íntegramente cubierto si está en dos entidades distintas, y no en una sola.
Repartir no cuesta nada más allá del trámite de abrir la segunda cuenta, y es la decisión más relevante para quien maneja montos grandes. La contra es que la segunda entidad puede pagar una tasa menor: es la diferencia que se paga por tener todo protegido.