Elegir el plazo de un plazo fijo parece una decisión menor (30 vs 60 vs 90 días), pero en Argentina suele ser la diferencia entre: (a) quedar “atado” justo cuando necesitás liquidez, (b) resignar rendimiento por renovar mal, o (c) perder contra la inflación aunque la tasa “se vea alta”.

En esta guía vas a aprender un método simple para decidir entre 30, 60 y 90 días usando tres variables: tasa (TNA/TEA), expectativa de inflación y necesidad de liquidez. Incluye ejemplos numéricos, errores comunes y un checklist para aplicarlo en 10 minutos.

1) La pregunta correcta no es “¿qué tasa paga más?”

La tentación típica es elegir el plazo que muestre la mayor tasa nominal anual (TNA). El problema es que:

  • Una TNA más alta puede no compensar el riesgo de quedar inmovilizado más tiempo.
  • Si las tasas del mercado suben, un plazo largo te deja cobrando “viejo” mientras otros renuevan a mejor tasa.
  • Si las tasas bajan, un plazo largo puede protegerte (bloqueás una tasa por más tiempo), pero también podés estar perdiendo contra inflación si el ajuste de precios se acelera.

Por eso, conviene tratarlo como una decisión de estrategia, no de “caza de tasa”.

2) Los 3 criterios para elegir 30/60/90 días

Criterio A: Liquidez (tu “fecha de necesidad”)

Definí una fecha realista en la que podrías necesitar el dinero. No tiene que ser segura; basta con que sea posible: alquiler, impuestos, vacaciones, compra grande, emergencia.

  • Si el dinero puede necesitarse en <45 días → 30 días (o instrumentos más líquidos).
  • Si puede necesitarse entre 45 y 75 días → 60 días suele ser el punto medio.
  • Si es capital que no vas a tocar por 3+ meses → 90 días tiene sentido.

Regla práctica: si te incomoda la idea de “no poder tocar” el capital, no elijas ese plazo solo por unos puntos de tasa.

Criterio B: Curva de tasas (qué te paga cada plazo hoy)

Compará la tasa para 30/60/90 días en el mismo banco (y, si podés, entre bancos). A veces la diferencia entre 30 y 90 es mínima; otras veces es significativa.

Lo importante es medir cuánto extra te pagan por “alargar” el plazo. Si el premio por ir a 90 días es bajo, tal vez conviene quedarte en 30 días y conservar flexibilidad.

Criterio C: Escenario probable (¿suben o bajan tasas? ¿qué pasa con la inflación?)

No hace falta adivinar el futuro con precisión. Solo definí cuál de estos escenarios te parece más probable para los próximos 2–3 meses:

  • Escenario 1: tasas suben (por política monetaria o por mayor competencia entre bancos). → te conviene plazo más corto para poder renovar pronto a una tasa mejor.
  • Escenario 2: tasas bajan (relajación monetaria). → te conviene plazo más largo para “asegurar” una tasa hoy.
  • Escenario 3: inflación acelera y las tasas no la siguen. → el plazo tradicional puede quedar corto; evaluar UVA (según horizonte) o, si seguís en tradicional, preferir plazos cortos para recalibrar más seguido.

3) Ejemplos numéricos (simples) para decidir

Supongamos que tenés $1.000.000 y estas tasas (inventadas) para ilustrar:

  • 30 días: TNA 30%
  • 60 días: TNA 32%
  • 90 días: TNA 33%

Podés usar un simulador de plazo fijo para calcular el rendimiento exacto según el monto y el plazo.

Ejemplo 1: el “premio por plazo” es chico

Entre 30 y 90 días la TNA sube solo 3 puntos. Si creés que hay chances de que las tasas suban (o simplemente querés flexibilidad), 30 días suele ganar por conveniencia: renovás antes y tenés más control.

En este caso, el rendimiento marginal de ir a 90 días puede no justificar el costo de quedar inmovilizado.

Ejemplo 2: el “premio por plazo” es grande

Ahora supongamos:

  • 30 días: TNA 25%
  • 60 días: TNA 30%
  • 90 días: TNA 38%

Acá el salto es fuerte. Si el dinero no lo necesitás, 90 días puede ser razonable: te pagan mucho más por el mismo capital. Incluso si luego las tasas suben un poco, el diferencial inicial puede compensarlo.

Ejemplo 3: necesitás una parte en corto plazo

Podés combinar plazos sin complicarte:

  • $300.000 a 30 días (fondo de liquidez)
  • $700.000 a 90 días (rendimiento)

Esto no es una “escalera” completa; es simplemente separar objetivos: un monto para estar tranquilo y otro para capturar tasa.

4) Método express: decisión en 4 pasos (en serio, 10 minutos)

  1. Definí tu fecha de necesidad (¿cuándo podrías necesitar el dinero?).
  2. Compará tasas 30/60/90 (en tu banco y en 2–3 alternativas). Ideal: mirar una tabla comparativa de tasas de plazo fijo actualizadas por banco para no decidir “a ciegas.
  3. Medí el premio por plazo: ¿cuánto más te pagan por ir de 30 a 60 y de 60 a 90?
  4. Elegí según escenario (tasas suben → corto; tasas bajan → largo; inflación acelera → recalibrar más seguido o evaluar UVA).

5) Errores comunes (y cómo evitarlos)

Error 1: mirar solo TNA y no pensar en reinversión

Si vas a renovar, lo importante es tu “plan de renovación”: cada 30 días tenés una nueva decisión. Un plazo corto no es malo si efectivamente renovás y actualizás condiciones.

Error 2: elegir 90 días cuando podrías necesitar el dinero

El costo real no es “perder intereses”; es perder tranquilidad o quedar obligado a desarmar decisiones en mal momento. Si tu presupuesto es justo, priorizá liquidez.

Error 3: asumir que tu banco siempre paga bien

En Argentina suele haber diferencias grandes entre bancos. Compará. Aun si terminás quedándote en tu banco por comodidad, al menos sabés qué estás resignando.

Error 4: no separar objetivos

Mezclar “ahorro para emergencia” con “capital para rendimiento” lleva a decisiones subóptimas. Separar montos (aunque sea 70/30) mejora todo.

6) En Argentina, los plazos largos tienen un riesgo adicional

A diferencia de economías más estables, en Argentina las tasas de interés, la inflación y las condiciones financieras pueden cambiar rápidamente. Esto crea un riesgo específico al elegir plazos muy largos.

Si hacés un plazo fijo a muchos meses y luego las tasas suben, vas a quedar cobrando una tasa menor mientras otros inversores pueden renovar a mejores condiciones. En cambio, los plazos más cortos permiten recalibrar con mayor frecuencia.

Por este motivo, muchos inversores prefieren usar plazos de 30 a 90 días como base, incluso si la tasa es ligeramente menor. La flexibilidad tiene valor, especialmente en contextos donde las condiciones pueden cambiar en pocos meses.

Esto no significa que los plazos largos sean incorrectos, pero sí que requieren mayor estabilidad del capital y mayor convicción sobre el escenario futuro.

Checklist final (para copiar y usar cada vez que invertís)

  • ¿Cuándo podría necesitar este dinero? (fecha aproximada)
  • ¿Qué parte debe quedar muy líquida? (monto)
  • ¿Cuáles son las TNA/TEA a 30/60/90 días hoy?
  • ¿Cuánto es el “premio” por ir a un plazo más largo?
  • ¿Qué escenario veo más probable: tasas suben / bajan / inflación acelera?
  • Si elijo 30 días: ¿tengo recordatorio para renovar y volver a comparar?

Cierre

En plazos fijos, elegir el plazo no es una cuestión de “lo que paga más”, sino de equilibrar tasa y flexibilidad. Si necesitás control y la diferencia de tasa es chica, 30 días suele ser la opción más sana. Si el premio por ir a 60/90 es grande y el capital es estable, alargar puede sumar rendimiento sin complicarte.

Antes de decidir, compará tasas entre bancos y mirá el premio por plazo. Con ese dato (y tu fecha de necesidad) vas a elegir mejor casi siempre.

Como regla general en Argentina, si no tenés una razón clara para elegir un plazo más largo, 30 días suele ser la opción más segura. Te permite adaptarte a cambios de tasas, mantener liquidez y tomar mejores decisiones a medida que evoluciona el contexto económico.

Preguntas frecuentes sobre plazo fijo a 30, 60 o 90 días

¿Conviene hacer plazo fijo a 30 o 90 días en Argentina?

Depende principalmente de la diferencia de tasas y tu necesidad de liquidez. Si la diferencia es pequeña, 30 días suele ser preferible porque te da mayor flexibilidad para adaptarte a cambios de tasas o inflación.

¿Es riesgoso hacer plazo fijo a 365 días en Argentina?

El principal riesgo es quedar inmovilizado en una tasa que luego puede quedar desactualizada si las condiciones cambian. Por eso, muchos inversores prefieren plazos más cortos que permiten renovar con mayor frecuencia.

¿Por qué tanta gente usa plazo fijo a 30 días?

Porque ofrece un buen equilibrio entre rendimiento y flexibilidad. Permite reinvertir rápidamente, adaptarse a nuevas tasas y mantener mayor control sobre el dinero.

¿Conviene combinar plazos?

Sí. Separar el capital en distintos plazos permite mantener liquidez en una parte y capturar mejor tasa en otra, reduciendo el riesgo total.